A pesar de que cada vez me resulta más difícil seguir manteniendo cierto grado de actividad en el blog, no pasa un sólo día sin que en mi cabeza se ilumine el neón que indica que es hora de ponerse manos a la obra.

Primero fue Ourense, luego Cousa de Meigas y más tarde llegaron Círculo Galego, No me lo puedo creer, Bolboreta, etc., todo un cúmulo de proyectos que han conseguido robarme  las pocas horas de libres de las que disponía durante el día y que han dejado poco menos que bajo mínimos este blog.

En fin,  aprovechando que estamos en campaña, prometo retomar la actividad tan pronto como me sea posible.